Mantenimiento industrial preventivo

Los profesionales del mantenimiento saben bien que hay que cuidar de las herramientas de trabajo, especialmente de la maquinaria. En el sector industrial esto es esencial, ya que un pequeño fallo en una máquina puede echar por tierra todo el trabajo de una cadena productiva, con los costes que esto representa. Por lo tanto, es muy aconsejable realizar un buen mantenimiento industrial preventivo y someter la maquinaria a revisiones periódicas y operaciones tales como cambios de aceite o lubricación. A través de un mantenimiento preventivo, podrán evitarse problemas mayores.

 

Mantenimiento industrial preventivo como clave para el éxito de la empresa

A rasgos generales, el mantenimiento preventivo se basa en ir sustituyendo las piezas que habitualmente se desgastan del uso de la máquina, con el fin de evitar una avería. Incluye cambios de aceite, correas o filtros. Algunas empresas optan por no realizarlo por el gasto que conlleva cuando se descartan elementos que todavía podrían tener uso, lo que significa un coste. Sin embargo, de no hacerlo así y esperar más tiempo, puede provocar un fallo grave en el funcionamiento y, a la larga, un coste mayor para el negocio.

 

¿Qué tipos de mantenimiento preventivo existen?

Existen diferentes tipos de mantenimientos preventivos, que pueden ser programados, predictivos o de oportunidad. El objetivo de todos ellos es el mismo: mejorar siempre la productividad y sacar el máximo rendimiento a las máquinas para reducir los costes de producción. A continuación, los explicamos con más detalle.

 

Tipos de mantenimiento industrial preventivo

Mantenimiento programado: básicamente, este apartado engloba las acciones que se enmarcan en el programa de revisiones predeterminado para la maquinaria (en función de la antigüedad, etc.).

 

Mantenimiento de oportunidad: se realiza aprovechando periodos en los que los equipos detienen su actividad. Por ejemplo, durante el tiempo de vacaciones del personal de una fábrica se someten las máquinas a una revisión técnica para arreglar pequeños desajustes que, si a priori no dan problemas, con el tiempo y el uso pueden terminar provocando una avería importante en los equipos y entorpeciendo la actividad productiva en un momento más inoportuno.

 

Mantenimiento predictivo: gracias a las técnicas avanzadas, es posible analizar y medir el desgaste de los elementos en el momento más preciso, esto es, cuando ya están gastados o a punto de que lo hagan pero justo antes de que haya avería. Para hacerlo, se emplean técnicas como la termografía, el diagnóstico por vibraciones, el análisis de partículas o el aumento del consumo de un motor. Un mantenimiento predictivo siempre será la opción deseada para evitar suspensión en la cadena de producción y pérdidas importantes.

 

Hay elementos que influyen enormemente en la vida útil de la maquinaria y no podemos descuidar, como son el uso de un aceite lubricante industrial de calidad. El uso del lubricante inadecuado acarreará un mayor desgaste de las piezas o un mayor consumo de energía, por ejemplo.

 

Por otro lado, las condiciones climáticas también influyen en el modo de responder de la maquinaria, motivo por el cual habrá que tener en cuenta este factor en el plan de mantenimiento. Son detalles que conviene analizar y tomar en cuenta para prevenir efectos indeseados.

 

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