Seguridad en el mantenimiento, sugerencias

En cualquier actividad , tanto laboral como de otra índole, para lograr un nivel de seguridad aceptable, tiene singular importancia el asegurar y mantener el orden y la limpieza en el lugar en que se desarrollan los acontecimientos, ya que son notables los accidentes que se pueden legar a producir por golpes o caídas como consecuencia de un ambiente desordenado o sucio, suelos resbaladizos, materiales colocados fuera de su lugar y acumulación de material sobrante o inservible, este tipo de casos se ve con mucha frecuencia en talleres mecánicos por ejemplo.

Un principio básico de seguridad es hacer rutina o hábito el mantener el orden en el lugar de trabajo, dedicarle un tiempo diariamente exclusivamente a eso

Para contribuir de alguna manera a que esto sea posible se sugieren, a continuación, un conjunto de recomendaciones muy sencillas apoyadas en unas actuaciones principales. Con ello se contribuye a mantener los puestos de trabajo limpios y ordenados y que la actividad en estos espacios sea más eficiente, agradable y seguro.

 

Reducir lo innecesario y clasificar lo útil.

Nota: apóyese en el reciclaje para este punto.

– Clasificar los materiales en función de su utilidad y utilizar contenedores para la recogida de lo inservible.

– Eliminar diariamente todos los desechos y cualquier otra clase de suciedad del suelo o de las instalaciones, depositándolos en recipientes adecuados y colocados en el mismo lugar donde se generen los residuos.

– Si los desechos son fácilmente inflamables, es conveniente utilizar bidones metálicos con tapa para evitar la propagación de incendios.

 

Acondicionar los medios para guardar y localizar el material fácilmente.

Nota: muchas veces se logra acondicionar repisas, o muebles de los mismos desechos

– Asignar un sitio para cada cosa y procurar que cada cosa esté siempre en su sitio

– Delimitar las zonas de trabajo, ordenar y marcar la ubicación de las herramientas de trabajo utilizando señales normalizadas y códigos de colores.

 

Evitar ensuciar y limpiar después.

Nota: Generar rutinas y hábitos ayuda a cumplir con este aspecto.

– Eliminar y controlar las causas que contribuyen a que los materiales o los residuos se acumulen.

– No es más limpio quien más limpia, sino el que menos ensucia.

 

Establecer normas que favorezcan el orden y la limpieza.

Nota: Apoyar estas normas incluyendo al personal específicamente que realiza la actividad, el imponer normas no genera buenos resultados.

– Hacer pasar los cables eléctricos junto a las paredes y cubrir con regletas los que no puedan colocarse de este modo, sobre todo, si los cables cruzan zonas de paso.

– Cada trabajador debe adoptar hábitos que favorezcan el orden y la limpieza y responsabilizarse de su puesto de trabajo.

– La limpieza de los locales, las máquinas, las ventanas, etc., si es posible, fuera de las horas de trabajo. Extremar la limpieza en ventanas para facilitar la entrada de la luz natural.

– No usar disolventes inflamables ni productos corrosivos. La limpieza no debe generar peligros.

Además de las recomendaciones generales indicadas anteriormente, en oficinas o despachos de administración se pueden tener en consideración los siguientes puntos:

– Usar adecuadamente las papeleras y contenedores. No tirar vidrios rotos o materiales cortantes en las papeleras que puedan provocar accidentes al personal de limpieza.

– No dejar abiertos cajones u otros elementos del mobiliario para evitar golpes.

– La insuficiente estabilidad de armarios, estanterías y archivadores puede producir un vuelco, por ello conviene asegurarlos mediante su anclaje entre sí o a la pared.

– Mantener las vías de acceso libres y los pasos a los puestos de trabajo libres de obstáculos.

 

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